Las bellezas que pueden apreciarse en el camino hacia el monte son inigualables, y durante el trayecto se pueden ver monasterios budistas y pueblos sherpa que se emplazan en el trayecto hacia el Everest.
La experiencia es preciosa, y hasta unos 3.352 metros de altura se puede llevar a cabo si estás bien entrenado. Una vez allí, sin embargo, las cosas se complican y se comienza el ascenso propiamente dicho.
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